viernes, 14 de junio de 2013

Una nueva especie

Si quieres ir al cine sin hacer cola al comprar las entradas, hemos encontrado la solución: compra esa nueva especie llamada “tickets without tails” (entradas sin colas), y cuando se quede sin cola, la emoción estará servida. Tras la estampida de gente, colas seguro que ya no habrá. Los traductores automáticos han reinventado el negocio del cine: ahora se venden entradas sin necesidad de proyectar ninguna película




Aquí encontrarás esta y otras “maravillas” de la traducción automática.

El principal problema de la traducción automática es que los ordenadores no entienden el contexto. Por eso no es de extrañar que salgan textos sin sentido, como el caso de “tickets without tails", que haría sonreír a cualquier anglohablante (la cola para comprar entradas se traduce como “line” o "queue" y no “tail”, que se refiere a la cola de un animal, entre otros).

Algunas "perlas":

El pollo que fue a la escuela



Sorprende que un "pollo a la jardinera" en inglés se convierta en un "chicken to the Kindergarten" (pollo al jardín de infancia). El error puede haberse producido porque en algunas regiones de Latinoamérica llaman “jardineras” a las cuidadoras de los jardines de infancia. En cualquier caso, la mejor estrategia para traducir el nombre de un plato autóctono consiste en describirlo o listar sus ingredientes. Un “pollo a la jardinera” podría ser un “chicken with mixed vegetables”.


En los demás idiomas, el error se perpetúa, ya que muchos traductores automáticos traducen al inglés como lengua puente y después a los otros idiomas. De modo que en alemán el pollo también se encuentra en fase "preescolar". 

Y la traducción en francés no tiene desperdicio: "Acobardarse en la guardería" resulta del hecho de que en inglés "chicken" (pollo) también puede significar "cobarde" y el traductor automático del francés se ha decantado por esta opción. 

Los peligros que no deberían ocurrir


Puede pasar que una palabra tenga más de un significado y el traductor automático no sepa cuál elegir. Por ejemplo, en este cartel, que el traductor automático interprete "pasar" como "suceder, ocurrir" (en lugar de "moverse de un lugar a otro"), pase. Pero que además no entienda la advertencia y la convierta en una declaración de que "Yo estoy en peligro", como hace en inglés y en alemán, ya es un riesgo que no se puede asumir. 


¡Qué chulo, ese hierro!


El traductor automático no acierta ni por casualidad con las palabras que tienen más de un significado, como "tumble" (caer, centrifugar), "cool" (frío, chulo) o "iron" (hierro, planchar). "Cool iron" lo convierte en un "hierro chulo", en lugar de "planchar en frío", y "do not tumble" acaba siendo una súplica de que no caigamos, en lugar del "no secar con la secadora" que pretende transmitir el texto original. 


Restaurante Error de servidor

Otra muestra más de que no podemos confiar ciegamente en las máquinas. Cuando fallan, dan mensajes de aviso o error, pero si no entendemos nada de ese idioma, corremos el riesgo de cometer horrores como este:


El propietario del restaurante rotuló su establecimiento con el mensaje de error del servidor.

¿Cuántas risas habrán provocado estos mensajes disparatados que escapan de nuestro control? Cuando la imagen corporativa esté en juego, mejor buscar un profesional que nos revise la traducción. 




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